Amanece, intento buscarte
mantengo a salvo toda mi aflicción
pues la distancia a tu corazón
es el doble de la distancia a Marte
De aquel que te ve sonreír
queda a merced de las olas
miro el reloj, pasan las horas
temprano el destino, me he de ir
Atardece, ya conozco la madrugada
Apolo se encarga del resto
de un poeta que un papel manchó
De haber querido y soñado con la almohada
donde una sonrisa no es sólo un gesto
por haber dudado de quién te buscó
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