I
No hay desierto tan árido ni tan profundo
como el que tengo que cruzar
para llegar hasta tu mundo
II
Escondí mi corazón bajo mi almohada
aquella tarde de primavera
dijiste que pasarías a buscarlo una de estas madrugadas
triste, temerario y solo, con lágrimas en los ojos
llorando te espera.
III
Mirada ardiente, sin perdonar condenas
flujo de agua que corre por tu cuerpo
manantial de sangre que corre por mis venas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario